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EL BANCO NO ES TU AMIGO

Abono financiero
Escrito por Jon Llaguno

Es curioso ver cómo la voluntad de emprender va arraigando en la conciencia colectiva pese a la que está cayendo y debo decir que me alegro por ello. Cada vez más, amigos o conocidos me comentan que tienen un proyecto en mente o una idea a la que dar forma y, una vez definida, buscar la financiación necesaria para sacarla adelante. Del mismo modo, muchos estudios de desarrollo que están empezando se plantean las posibles vías de financiación y canales de ingresos alternativos que les den ese empujoncito necesario para lanzar su propuesta al mundo.

El grifo de la financiación

Dentro de estas posibilidades de financiación, mucha gente busca primero el apoyo más directo e inmediato a través de las 3F (Family, Friends and Fools), que normalmente no dudan en ofrecer lo que buenamente pueden para que su familiar o amigo pueda desarrollar su idea. Por supuesto, si un amigo o familiar me pidiese dinero para lanzar un proyecto estaría encantado de prestárselo. Suerte que no tengo amigos… 😉 Bromas aparte, la familia y amigos siempre suelen ser la primera opción no solo como vía de ingresos, sino como elemento esencial de valoración de la propuesta, que debe ser puesta a prueba en un entorno controlado y quién mejor para decirte que NO lo hagas que aquellos que te conocen bien y saben cómo puedes terminar.

Una vez que nos hemos gastado el dinero que habíamos conseguido y que, en muchos casos, habrá provocado enfrentamientos familiares y que los amigos pasen a ser acreedores, llega el turno de los grandes canales de financiación. Por descontado, existen diferentes vías para financiar una empresa o proyecto de las que hablaremos más adelante en otro artículo y que dependerán en gran medida del formato y posibilidades de tu propuesta de negocio, pero para todos aquellos que quieran arriesgarse a hipotecar su vida con una entidad financiera quiero daros un consejo muy importante: el banco no es tu amigo.

Un banco en el que se puede confiar

Así de claro y así de fácil. Fue una de las primeras cosas que me dijo un gran asesor que tenemos en la empresa y que más de una vez nos ha evitado meter los pies en el barro con este tipo de orientaciones. Al banco no le pides dinero, se lo compras. No será el banco el que se arriesgue por ti y quiero que tengas muy claro que, tanto si tu proyecto sale adelante como si no, el banco estará ahí para cobrar su deuda en los plazos y formas que ellos consideren oportunos. No te mandarán un sicario para que te parta las piernas, pero cuentan con herramientas ejecutivas que pueden amargarte mucho la vida y desear haber tenido más amigos a los que pedir dinero.

Porque sí, señores; comprar dinero es caro. Cuando hayas obtenido la financiación y todo vaya según lo previsto no habrá ningún problema, aunque pasará lo mismo con los proveedores y trabajadores. Mientras el dinero fluya y el proyecto siga en marcha a buen ritmo todo el mundo estará contento y pensarás que la vida te sonríe. Pero cuidado, que lo verdaderamente jodido vendrá cuando las cosas se tuerzan (que siempre se tuercen por un motivo y otro) y esa entidad financiera cuyo director te daba la mano con una amplia sonrisa comenzará a mantener las distancias, por decirlo de manera suave. Un banco no atiende a razones y no le puedes contar tus penas entre cañas. Y créeme; sé de lo que hablo cuando digo que nunca confíes la evolución de tu empresa a la capacidad crediticia que te pueda dar el banco cuando eres un emprendedor o PYME. Dependes de tus clientes, así que no te obligues a depender del banco y hazte un favor: compra solo el dinero que puedas devolver.

Ejemplo de lo que puede hacer el banco con tu dinero

Ejemplo de lo que puede hacer el banco con tu dinero

Piensa que, en cierto modo, un banco funciona como un sistema “iCloud”. Tú llevas una cantidad a la sucursal y esa cantidad pasa a formar parte de “la nube”, escapando a tu control más allá de ver unos dígitos en la pantalla de tu ordenador. Son muchas las malas experiencias que te puedes ahorrar simplemente teniendo cuenta el consejo del que estamos hablando. No deposites tu confianza en una entidad financiera porque el banco no es tu amigo.

Acerca del autor

Jon Llaguno

Profesional de la comunicación y el marketing estratégico en el sector de los videojuegos, el ocio electrónico y los esports. También me gustan las películas de superhéroes, cocinar de vez en cuando y gritar "¡BANZAI!" cuando estoy solo.

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